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Sostené tu cuarzo entre tus manos o llevalo cerca de tu corazón. Cerrá los ojos y respirá profundo tres veces.
Imaginá que desde el cristal nace una luz blanca brillante y suave que empieza a rodear todo tu cuerpo. Esa energía pura te envuelve completamente, limpiando pensamientos pesados, cansancio y emociones densas.
Visualizá que esa luz permanece con vos durante todo el día mientras lleves tu cuarzo encima.
“Estoy protegido/a por una energía pura y luminosa. Todo lo que no vibra conmigo se disuelve en amor y claridad.”
Los mantras ayudan a enfocar la mente y elevar la vibración energética.
Tomá una piedra entre tus manos, cerrá los ojos y repetí lentamente:
“Yo soy luz. Yo soy calma. Libero todo lo que ya no necesito. Mi energía vuelve a estar en equilibrio.”
Podés repetirlo 3, 7 u 11 veces.
Hacelo por la mañana antes de empezar el día o por la noche antes de dormir.
El humo de sahumerios naturales, salvia, palo santo o incienso puede acompañar procesos de limpieza energética.
Pasá lentamente tu piedra o tus manos por el humo mientras respirás profundo.
“Limpio mi energía, libero cargas y abro espacio para la paz, la claridad y el amor.”
También podés recorrer con el humo espacios de tu casa, especialmente rincones donde sientas energía pesada.
Los cristales absorben y transforman energía, por eso es importante recargarlos.
Dejá tu cuarzo bajo la luz de la luna llena durante unas horas o al sol suave de la mañana.
Mientras lo hacés, agradecé mentalmente:
“Gracias por acompañarme y proteger mi energía.”
Algunas piedras sensibles pueden dañarse con el sol intenso, así que preferí luz suave y períodos cortos.
Algunas piedras pueden limpiarse energéticamente con agua y sal marina.
Colocá la piedra en un recipiente con agua y una pizca de sal durante unas horas.
Mientras descansa, imaginá que toda energía densa se libera lentamente.
Después:
No todas las piedras toleran agua o sal. Investigá antes de hacerlo.
Cuando te sientas agotado/a, ansioso/a o disperso/a, sostené una piedra y realizá este ejercicio:
Repetí 5 veces mientras imaginás que el cristal absorbe lo pesado y devuelve calma y claridad.
“Respiro paz, exhalo tensión.”
La gratitud eleva naturalmente la energía.
Tomá tu cristal unos minutos al día y agradecé:
“Agradezco todo lo bueno que habita en mí y todo lo que está llegando a mi vida.”
Mirate a los ojos sosteniendo una piedra cerca del corazón.
Respirá profundo y repetí:
“Merezco paz. Merezco amor. Mi energía es valiosa y la protejo.”
Este ritual ayuda mucho a fortalecer autoestima y seguridad energética.
Antes de acostarte:
“Entrego todo cansancio y descanso en paz.”
Podés dejar el cuarzo cerca de la cama o debajo de la almohada si sentís conexión con su energía.
La energía se transforma constantemente.
La intención, la presencia y el amor con el que hacés cada ritual son lo más importante.